jueves, 4 de julio de 2013

Me gusta...

Me gustan las fogatas; me gusta su fragancia
que en otoño llenaba los parques de mi infancia:

follajes derrotados de pinos y eucaliptos
poblando los senderos de incendios circunscriptos;

holocaustos sencillos, vegetal sacrificio,
para impetrar la gracia de un invierno propicio.

Y me gustan los trenes, los magníficos trenes
cuyo paso recuerdan nostálgicos andenes:

grandes locomotoras que animaba el carbón
en feliz singladura rumbo a Constitución.

Me gustan los jazmines, leves constelaciones
de estrellas diminutas en tapias y portones.


Me gustan las estrellas, titilantes jazmines
floridos en la altura de nocturnos jardines.

Y me gustan las telas, esos rústicos paños
que albergan en su trama perfume de rebaños.

También me gusta el mate, su pausado ritual
nacido en la llanura, circunspecto y formal,

El vino de Borgoña, rotundo y saludable;
el vinito patero, de espíritu mudable.

Y me gustan las armas, su mecanismo inerte
que acata los mandatos de la vida y la muerte

Me gustan los revólveres, las finas espingardas
y las nobles espadas, las picas y alabardas.

Me gusta la escopeta que acompasa la marcha
suspendida del hombro en mañana de escarcha.

Me gusta el horizonte, ese límpido trazo
que suelda cielo y suelo, limitando el ocaso.

Y me gusta el ocaso, me gusta aquel crisol
donde arden los metales agónicos de sol.

Agónicos metales de contorno celeste
que se van apagando allá por el oeste.

Y me gustan los nombres, los nombres musicales
que designan precisos los puntos cardinales:

cada esquina del mapa se sostiene segura
en las cuatro columnas de su nomenclatura.

Me gustan las aldabas y me gustan las brújulas.
Me gustan como suenan las palabras esdrújulas.

Y me gustan las cúpulas. Me gustan las clemátides,
los pájaros, las ánforas, las clásicas cariátides.

Me gustan las dalmáticas de púrpura, los trípticos,
la acústica de los túneles y los símbolos crípticos.

Me gustan los discretos postigos de madera
y las casas de barrio con patio y con higuera:

casas bajas con largos zagüanes y cancel
de vidrios con bordes cortados en bisel.

Y me gustan los patios con frescura de parras;
con malvones, rayuela, canarios y guitarras.

Me gustan las charangas de la Caballería
y comprar panes tibios en la panadería.

Me gustan los deportes violentos. El vestuario
después de los partidos: su ambiente solidario,

su olor a linimento y los doctos debates
que analizan jugadas cual si fueran combates.

Me gustan las campanas de modestas capillas.
Me gustan los cencerros que rigen las tropillas.

Me gustan los cigarros, opulentos habanos
donde habitan sabores de climas antillanos;

los cigarros negros y el pulido naval
de las pipas talladas en raíz de nogal.

Me gustan las gragatas, me gustan los veleros,
me gustan los sonoros vocablos marineros:

bauprés, obenque, jarcia, pañol, arboladura,
bitácora, mesana, barlovento y amura.

Me gustan las almendras, la nuez y la avellana
y me gustan los curas vestidos con sotana.

Me gustan los soldados que llevan uniforme.
Me gustan las fachadas con un escudo enorme.

Y me gustan los reyes que reinan como reyes,
sin ningún Parlamento que le imponga leyes.

Me gustan los molinos, me gustan los pasteles,
me gustan las arañas de cristal con caireles.

Me gustan las estatuas, los coches de carreras,
las casillas prolijas de los guardabarreras.

Me gustan los colores de los vitrales góticos
y me gustan los mapas de países exóticos.

Los mapas con sus nombre misteriosos: Uganda,
Yucatán, Dardanelos, Calcuta y Samarkanda.

Me gustan los maníes que venden en la calle
y los libros usados de la Plaza Lavalle.

Me gustan los estantes con tomos alineados
que muestran en el lomo sus títulos dorados.

Me gustan los sonetos, los gruesos diccionarios,
los cuentos de fantasmas y los antifonarios.

Me gustan los ex libris con leyendas distintas,
me gustan las imprentas y su mundo de tintas.

Me gustan las veletas, también los pararrayos;
los caballos lobunos, alazanes y bayos.

Me gustan las espuelas, las monedas de plata,
los macizos de hortensias, los cofres de pirata.

Y me gustan las vigas labradas de quebracho,
me gustan las encinas, los fresnos, el lapacho.

Me gustan los bastones de malaca y de boj
los números romanos de algún viejo reloj.

Me gusta de la lluvia su redoble minúsculo,
me gustan las banderas bajando en el crepúsculo.

Me gustan mis amigos, mi Patria, mi mujer,
mis hijos, mi apellido, mi Dios y mi deber.

(Perdón por este verso tan poco intelectual,
sin traumas, sin protesta, ni angustia existencial.)


lunes, 29 de abril de 2013

La escuela y la vida familiar

"No puedo imaginar la necesidad de pedir permiso para pasar tiempo con mis hijos o tener que vivir la vida en torno a la agenda de una escuela. Las necesidades de la escuela siempre priman sobre las necesidades de la familia. Esto para mi es desquiciado y opto porque eso no forme parte, para nada, de nuestras vidas."Autora: Dayna Martin.

Esta frase describe con exactitud lo que pienso y siento sobre la institución escolar! No me daba cuenta de lo mucho que interfería la escuela en nuestra vida familiar hasta que dije basta! 
Nunca se me hubiera ocurrido pensar en no mandar a los chicos al colegio, siempre me quejaba de lo mal que nos hacía el ritmo escolar, los horarios incompatibles con la vida y el trabajo, los malabares a la hora de "cumplir" con la maestra de turno o con la misma institución, los almuerzos a horarios descabellados y a las corridas... Algo me hacía ruido interiormente cuando la representante legal nos retaba a los papás en la primera reunión del año escolar, y nos increpaba para que "cumpliéramos" con las normas establecidas, amenazándonos de atenernos a las consecuencias en caso de incumplir... uno se quedaba pasmado pensando: así "retan" a los chicos que se portan mal...pero nosotros somos personas adultas, en todo caso que hablen con quien incumple las normas, ¿por qué yo tengo que ser "retada" si no hice nada malo?? Como dice Dayna Martin en la frase anteriormente mencionada: "es desquiciado"!!
En raras oportunidades nos dejaban participar del maravilloso proceso de crecimiento de nuestros hijos y con frecuencia era más lo que nos pedían que lo que se nos daba. 
Los directivos agregaban y quitaban horas extras a gusto y piacere, absolutamente incompatibles con una familia numerosa, en mi caso tenía que salir una hora antes de lo habitual casi todos los días, y quedarme en la puerta, porque tenían talleres de media hora una vez por semana, al tener muchos hijos, se me sumaba media hora cada día!! Claro el colegio contempla uno o dos hijos por familia... entonces las familias numerosas que se embromen? Y si! El mundo ya no está pensado para nosotros!! Así me pasaba el día, las semanas, los meses y los años, paradita en la puerta del colegio, perdiendo tiempo!! 
Y sí, el tiempo es algo que se pierde cuando los chicos van al colegio, tiempo que se roba a la vida familiar y al aprendizaje verdaderamente significativo. Saquemos la cuenta, los invito, y sumemos los minutos que se pierden durante el día: primero en preparar a los chicos, cambiarlos, peinarlos, alistarlos, preparar y revisar la mochila, llevarlos en el auto o caminando, luego dentro de la escuela el tiempo muerto que muchas veces es casi la mitad del tiempo de clases concreto, volver a casa, hacer la tarea, comprar o conseguir los materiales que pide la maestra para la clase siguiente... y todo se vuelve un fastidio, un cúmulo de exigencias muchas veces sin sentido. 
Porque como dice la autora de nuestra frase de hoy... al final "las necesidades de la escuela siempre priman sobre las necesidades de la familia."
Gracias a Dios pude decir basta!! La familia es más importante que la escuela! Como dice una canción..."Qué lástima pero adiós, me despido de ti y me voy!!"
En casa aprendemos más y mejor, y hacemos algo que antes no podíamos hacer: vivimos!!!! 
Un abrazo y hasta la próxima!
Gisela.



domingo, 28 de abril de 2013

Clase especial: Las plantas.

Clase especial a pedido de Agustín (7).
Tema: Las plantas las flores y las semillas.

Comenzamos por buscar algunos videos educativos en you tube, encontramos algunos muy buenos y luego de pasarlos fuimos a ver todo lo aprendido, pero ahora, en la vida real!! Nos dirijimos al parque frente a casa y al jardín de la abuela a recolectar y observar, realizamos un mini trabajo de campo. Gracias a Dios nos tocó un día hermoso!!!

A continuación les dejo el video y algunas fotos que servirán de muestra de lo que fuimos aprendiendo con los chicos.
Por supuesto todos participaron, cada uno desde su edad, incorporaba lo que podía, Jose (11) Sofi (6) y Facu (2) que no se quedó atrás!!

Estos son algunos de los videos que sirvieron como disparadores, por supuesto que hay muchos, es cuestión de ver y elegir el más adecuado para la edad y para lo que se quiere explicar en cada momento:

http://www.youtube.com/watch?v=whwZcAx0muY

http://www.youtube.com/watch?v=zYJREOVpyws

Acá van algunas de las fotos que sacó Josefina!

Pudieron diferenciar y encontrar ejemplos de árboles, plantas y arbustos. Plantas sin flor, plantas con flor, plantas con flor y fruto, aprendieron la diferencia entre gimnospermas y angiospermas, vieron el ciclo de reproducción. También el ciclo de reproducción en helechos y muchas cosas más que luego irán profundizando en diferentes oportunidades. El aprendizaje nunca deja de producirse cuando la curiosidad está despierta!!





Granada de jardín (arbusto)


Fruto de la granada de jardín 


Jazmín celeste


Higuera 


Planta con flor compuesta.



Rosa China (Arbusto)

Lacito de amor (planta con flor)


Partes de la flor


Frutos con semillas en coníferas.



Árboles frente a casa!







 Fue una experiencia hermosa que luego culminó en una visita al bosque de nuestra ciudad como para evaluar los conocimientos adquiridos. Realmente los chicos al cabo de unos meses se acordaban perfectamente de todo lo aprendido. Un trabajo hermoso en contacto con la naturaleza!!









domingo, 10 de marzo de 2013

La escuela en casa.

Hemos dado comienzo oficial al año lectivo 2013 en nuestro hogar escuela.
Los chicos estaban ansiosos por empezar a trabajar en las diferentes áreas que preparamos.
Comenzamos levantándonos tempranito, a las 7:00 de la mañana, allí comienza nuestro agitado día, luego de higienizarnos, cambiarnos, ordenar el cuarto, hacer la cama y dejar todo listo.

Primero, a eso de las 7:30,  luego de la oración de la mañana, hacemos unos 10 minutos de gimnasia y comenzamos con el taller de pastelería en donde preparamos nuestra merienda. Cuando arranca nuestro día haciendo algo que nos gusta es mucho más lindo.


Luego a las 8:30 desayunamos y a las 9:00 salimos al patio para dedicarle un tiempo a la naturaleza en el taller de jardinería y huerta.





















Más tarde a las 11:00, tenemos clases de catecismo, comenzamos con Historia Sagrada y a continuación un taller de arte en el que veremos algunas nociones del dibujo y estudiaremos el arte, desde la prehistoria hasta nuestros días.

A las 12:00 rezamos el Ángelus y 12:30 estamos almorzando.

Luego tenemos unas horas de clase más tradicionales o formales, lenguaje y matemática son materias que no debemos descuidar en sus aspectos teóricos ya que en la práctica atraviesan todas las actividades del día.

A las 17:00 la merienda.


Continuamos la tarde con el taller de música tres veces por semana y tejido al crochet otras dos veces a la semana. Es una buena manera de combinar los trabajos más duros como las matemáticas o la gramática, con actividades más placenteras como las manualidades y las artes.

A las 19:00 el rezo del Santo Rosario en familia, ya que a esa hora, papá llegó de trabajar.

Entrando la tardecita, viene el baño, luego la cena, la oración de la noche y antes de ir a dormir, un rato de lectura placentera.

Estas son nuestras actividades diarias, las compartimos para que otras familias homschoolers que recién comienzan puedan tener un ejemplo de organización de horarios.
A nosotros nos sirve esta manera, a ustedes les puede venir bien como base para luego amoldarla a las necesidades de su familia.

Un abrazo grande.
Gisela.




Carlos Gonzales.



Carlos González Rodríguez, nacido en Zaragoza en 1960, es un doctor en pediatría y autor de varios libros sobre crianza, alimentación y salud infantil. Está casado y tiene tres hijos.
Licenciado en medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona. Se formó como pediatra en el Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona.
Es fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna. Miembro del Consejo de Asesores de Salud de La Leche League International. Asesor de la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños (UNICEF). Especialista en lactancia materna por la Universidad de Londres.
Ha impartido, desde 1992, más de 100 cursos sobre lactancia materna para profesionales sanitarios. Ha traducido diversos libros sobre el tema, además de ser responsable del consultorio sobre lactancia materna de la revista «Ser Padres».
Es uno de los máximos exponentes en los países de habla hispana en métodos no conductivos, conocidos como crianza con apego.
Ha publicado varios libros sobre alimentación, lactancia y educación para la infancia.
A continuación una entrevista que deja ver su manera tan particular de hablarle a las familias en un tiempo en que somos bombardeados con tantas "recetas" a la hora de criar. Muy interesante. ( No coincidimos en el tema vacunas, que pertenece al campo científico y en ese caso recomendamos leer al especialista en el tema, Andrew Wakefield)

LA CRIANZA CON APEGO, POR EL PEDIATRA CARLOS GONZALES.



sábado, 9 de marzo de 2013

8 de Marzo

Día internacional de la Mujer.

Feliz día a todas las mujeres, amigas, abuelas, hijas, hermanas, esposas y en especial a las madres.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Tu hijo es una buena persona



Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos vago). Los
 nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué lindos son... cuando duermen!"

Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.

Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.



TU HIJO ES GENEROSO.

Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta lo espía, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!

Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

TU HIJO ES DESINTERESADO.

Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?

La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?

El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "upa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, veni, te necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

TU HIJO ES VALIENTE.

Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

TU HIJO SABE PERDONAR.

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

TU HIJO SABE CEDER.

Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.

Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

TU HIJO ES SINCERO.

¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

TU HIJO ES BUEN HERMANO.

Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

TU HIJO NO TIENE PREJUICIOS.

Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

TU HIJO ES COMPRENSIVO.

Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

LA SEMILLA DEL BIEN.

Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

por el Dr Carlos Gonzalez)



lunes, 22 de octubre de 2012

Día de la Madre

Feliz día a todas las mamás del mundo, especialmente a todas esas mamás que dedican tiempo completo a su familia, resignando una entrada más de dinero, aunque la necesiten, por el bienestar y la educación de sus hijos. A todas las mamás homeschoolers, felicidades!!!


Una pintura bellísima que refleja el tiempo donado a los hijos... el amor y la dedicación.

jueves, 11 de octubre de 2012

Jacques Cathelineau


En el marco de la Revolución Francesa, se desarrollaron las guerras de la Vendeé, una región de francia cuya evangelización 100 años atrás había sido llevada a cabo por un gran Santo, Luis María Grignion de Montfort.  
 La ejecución de Luis XVI, el 21 de enero de 1793, conmocionó a toda Europa y fué el comienzo de una persecución política pero por sobre todas las cosas, una persecución religiosa.
 Este cuadro es uno de mis preferidos, muestra a un ejemplar y valiente padre de familia llamado Jacques Cathelineau, se encontraba amasando pan para los suyos en el momento en que vinieron a buscarlo para comunicarle sobre la terrible situación de peligro en que se encontraba a esas horas la Fe de todo el pueblo Francés. Estaba dispuesto a dar la vida por Dios y por el Rey. Los jóvenes de la Vendeé tenían muy claro en su corazón y en su mente quienes eran los enemigos de la Verdad y cuáles eran las virtudes de un Cristiano.   

El 13 de marzo, Jacques Cathelineau —de profesión carretero, conocido y respetado por su devoción religiosa, de tan solo 34 años, casado y con cinco hijos— es anoticiado por su cuñado Jean Blon de lo sucedido en Saint-Florent; al poco tiempo entran preocupados en su casa varios vecinos: el sastre, el carpintero, el herrero, el zapatero y labradores en número de veintisiete, para consultarlo. Entonces se armó de una pistola, ató a la cintura el santo rosario y fijando sobre el pecho la imagen del sagrado Corazón de Jesús, salió a la plaza pública para hablar con sus paisanos; antes de llegar al extremo del pueblo, quinientos hombres lo seguían: toda la población de Pin-en-Mauges. Marcharon al castillo de Jallais, donde había un pequeño destacamento de la guardia nacional con un cañón y lo tomaron; luego cayó la población de Chemillé.